El G20 adopta un llamado a la reforma de organizaciones internacionales como la ONU y la OMC
En una reunión histórica en la ONU, los países miembros del G20 adoptaron un documento totalmente consensuado con medidas para reformar la gobernanza global, una de las prioridades de la presidencia brasileña del foro. En el documento, los países se comprometen a cambiar el Consejo de Seguridad de la ONU, la Organización Mundial del Comercio y las cuotas del Fondo Monetario Internacional, así como a apoyar las discusiones sobre la tributación de los multimillonarios.

Los países miembros del G20 adoptaron el jueves 25 de septiembre el «Llamado a la Acción sobre la Reforma de la Gobernanza Global» en una reunión sin precedentes en el foro de las Naciones Unidas. El documento, que obtuvo pleno consenso entre las mayores economías del mundo, aborda los compromisos para la reforma y modernización de los principales organismos internacionales como la ONU y la Organización Mundial del Comercio (OMC). También incluye la revisión de las cuotas de préstamos en el Fondo Monetario Internacional (FMI), con respaldo a la profundización del debate sobre la deuda externa de los países en desarrollo y los mecanismos para implementar impuestos a las grandes fortunas.
El grupo sostiene que estas instituciones fueron creadas en la década de 1940 para responder a los desafíos coyunturales de la época y necesitan actualizar las prácticas y estructuras de gobernanza para ampliar la representación y diversidad de sus miembros, y encontrar soluciones a los desafíos políticos, económicos y sociales de la coyuntura. Por iniciativa de la presidencia brasileña del G20, la propuesta quiere promover organizaciones inclusivas y aumentar la participación de las mujeres y los países del sur global en estos espacios.
«Trabajamos juntos porque las instituciones multilaterales están desacreditadas. Para romper este ciclo vicioso, necesitamos coraje para cambiar el compromiso de superar las diferencias. Nuestra capacidad de respuesta se ve obstaculizada, en particular, por la falta de representación que afecta a las organizaciones internacionales. El sur global necesita estar plenamente representado en los principales foros de toma de decisiones», defendió el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante la apertura de la reunión del G20.
«Trabajamos juntos porque las instituciones multilaterales están desacreditadas. Para romper este ciclo vicioso, necesitamos coraje para cambiar el compromiso de superar las diferencias. Nuestra capacidad de respuesta se ve obstaculizada, en particular, por la falta de representación que afecta a las organizaciones internacionales. El sur global necesita estar plenamente representado en los principales foros de toma de decisiones», defendió el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante la apertura de la reunión del G20.
Gobernanza global más inclusiva y justa
El grupo está de acuerdo en que la proximidad del 80 aniversario de la institución, que se celebrará en 2025, refuerza el momento de revitalizar la Asamblea General, y así fortalecer el espacio como el «principal órgano deliberativo, de formulación de políticas y representativo» de la ONU, que también actúa para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, en diálogo con el Consejo de Seguridad. Además, se compromete a actuar para promover la efectividad y eficiencia de este espacio y de los acuerdos allí realizados, así como para aumentar el nombramiento de mujeres a la presidencia de la Asamblea.
Los países del G20 también se comprometen a aumentar la representación en el Consejo de Seguridad de la ONU y a mejorar la distribución de responsabilidades entre sus miembros para tomar decisiones más transparentes. Además, avalan la ampliación de la composición del Consejo con la inclusión de naciones de África, Asia-Pacífico, América Latina y el Caribe, aún subrepresentadas en este espacio.
El documento también indica compromisos para fortalecer el Consejo Económico y Social, la Comisión de Consolidación de la Paz y la Secretaría de las Naciones Unidas, mediante el fortalecimiento del compromiso estratégico de estos organismos en foros de cooperación económica internacional, como el G20 y el G7; con la academia y la comunidad científica; la movilización de apoyo político y financiero para la construcción de acuerdos de paz; entre otros.

Por otra arquitectura financiera internacional
Con respecto a la reforma de la Arquitectura Financiera Internacional, las acciones tienen como objetivo movilizar posibilidades de financiamiento para abordar desafíos globales como la lucha contra el hambre y la pobreza y el cambio climático, especialmente en los países en desarrollo y las economías emergentes.
Los países acuerdan promover mejoras para que el sistema pueda actuar para acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030 de la ONU, a través del trabajo de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (MDB, por sus siglas en inglés); la revisión de la fórmula de cuotas del FMI; y la profundización del diálogo internacional sobre tributación justa e implementación de impuestos a los multimillonarios.
Otro punto destacado en el Llamado de los Líderes del G20 es movilizar colectivamente más espacio fiscal y financiamiento concesional para aumentar la capacidad del Banco Mundial para apoyar a los países de ingresos bajos y medianos que necesitan ayuda para enfrentar los desafíos globales.
Además, los países miembros del G20 también se han adherido a una serie de medidas para reformar la OMC, a través de la promoción de normas internacionales más justas e inclusivas para mejorar sus funciones, de modo que pueda ser más receptivo y resiliente frente a los desafíos comerciales actuales, con el fin de fortalecer el mandato de la organización como promotora del desarrollo.
*Traducido por PGET-UFSC