El G20 alcanza un consenso sobre una acción conjunta contra la corrupción global
En la reunión ministerial del Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20 en Natal (estado de Rio Grande do Norte), Brasil lideró avances importantes en la lucha contra la corrupción. Los países llegaron a un consenso sobre el fortalecimiento de la integridad global, con énfasis en alentar la adopción de prácticas anticorrupción en el sector privado. La reunión dio como resultado la redacción de una declaración que se presentará en la Cumbre de Líderes del G20 en Río de Janeiro.

Hito significativo de la agenda global de integridad, la reunión ministerial del Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20, celebrada en Natal (estado de Rio Grande do Norte) bajo la presidencia brasileña, alcanzó un consenso entre los países acerca de la promoción de la integridad y de la lucha contra la corrupción. El resultado fue la elaboración de una declaración ministerial que se presentará ante los líderes del G20, durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar en Río de Janeiro los días 18 y 19 de noviembre de 2024.
La declaración cita compromisos sobre la necesidad de integrar la lucha contra la corrupción con las principales agendas globales, como el desarrollo sostenible y la gobernanza mundial. "Fue un trabajo conjunto y logramos construir consensos muy relevantes que se llevarán ante la Cumbre de Líderes en Río de Janeiro", dijo el ministro Vinicius Marques de Carvalho, de la Contraloría General de la Unión (CGU). Carvalho reforzó que la corrupción es un desafío global que requiere soluciones coordinadas entre países, en diálogo con la sociedad civil y el sector privado. "No podemos avanzar sin la participación de todos los actores, y el G20 ha demostrado ser un foro fundamental para esta discusión", dijo.
Los representantes de las naciones del G20 e invitados reafirmaron su compromiso con la lucha contra la corrupción, reconociendo su impacto perjudicial sobre el desarrollo económico, las desigualdades sociales y el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En la reunión se puso de manifiesto que la corrupción es una de las mayores cortapisas contra el desarrollo sostenible y la igualdad, ya que agrava las desigualdades sociales y económicas, y socava la confianza en las instituciones públicas. La declaración ministerial respaldada por el grupo enfatiza que el fortalecimiento de la integridad en todas las esferas de la sociedad, tanto en el sector público como en el privado, resulta fundamental para la construcción de un "mundo justo y un planeta sostenible", lema de la presidencia brasileña del G20.
Durante el encuentro, se establecieron tres compromisos principales en la lucha contra la corrupción, los cuales fueron detallados por el ministro Vinicius Marques de Carvalho. El primer compromiso consiste en asegurar una participación activa de la sociedad civil en la construcción de agendas anticorrupción. Según el ministro, la eficacia de cualquier política depende de la participación directa de las personas en su diseño y en su puesta en práctica. "Las agendas solo marcan la vida de la gente si participan en su construcción", dijo.
El segundo punto abordado fue el papel de la iniciativa privada en la lucha contra la corrupción. El ministro destacó que la corrupción no es un problema exclusivo del Estado, sino también del sector privado. "Cuando hablamos de corrupción, estamos hablando de alguien que corrompe y de alguien que es corrompido. No tiene sentido tratar solo un lado de la cuestión", dijo. Durante el evento, se discutió la necesidad de desarrollar políticas que incentiven a las empresas a adoptar de manera proactiva prácticas anticorrupción. "Las empresas tienen una responsabilidad fundamental en este proceso, y el G20 está comprometido con fomentar este cambio", completó.
El tercer compromiso, que está relacionado directamente con el desarrollo sostenible, se refiere a la lucha contra la corrupción en situaciones de desastres climáticos. El ministro de la CGU recordó que, en situaciones de emergencia como las ocurridas recientemente en Brasil, es necesario movilizar rápidamente grandes volúmenes de recursos para atender a la población afectada. Sin embargo, este escenario también aumenta el riesgo de desvío y malversación de fondos públicos. "En estos momentos de vulnerabilidad es cuando puede surgir el oportunismo, pero eso no se puede permitir", advirtió. Para evitar este tipo de problemas, abogó por la creación de una agenda de integridad enfocada específicamente en la gestión de los recursos destinados a los desastres naturales, los cuales se han vuelto cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
El liderazgo brasileño y el futuro de la agenda anticorrupción
La elección de la ciudad de Natal como la sede de la reunión ministerial del G20 sobre anticorrupción refleja la importancia que Brasil le ha dado al tema, especialmente en un contexto global de crisis que exigen una mayor transparencia e integridad. El ministro Vinicius Marques de Carvalho aprovechó la oportunidad para destacar que el trabajo realizado en Rio Grande do Norte, en colaboración con el gobierno del estado y la Contraloría General del Estado, ha de servirles de ejemplo a otros estados brasileños. Destacó además que, con el apoyo de los socios locales, se ha logrado promover un evento de gran relevancia internacional y con consecuencias prácticas para la gobernanza global.
Los países miembros también respaldaron el Plan de Acción Anticorrupción del G20 para 2025-2027, que describe prioridades y objetivos comunes para fortalecer las políticas anticorrupción en nivel global. El plan refleja la continuidad de los esfuerzos del G20 para mejorar la integridad, combatir el cohecho internacional y fortalecer la aplicación de la ley.
La presidencia brasileña del G20 fue elogiada por su liderazgo en el desarrollo de estrategias innovadoras para combatir la corrupción y por su enfoque a partir de múltiples interesados, lo que incluye a la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado. La reunión concluyó con el compromiso de continuar promoviendo una cultura de integridad y justicia en los próximos años, con la expectativa de que las próximas presidencias del G20 continúen fortaleciendo el legado de la cooperación internacional en la lucha contra la corrupción.
La gobernadora de Rio Grande do Norte, Fátima Bezerra, participó en la reunión ministerial. Destacó el liderazgo del presidente Lula en la lucha contra la corrupción y el papel de la CGU, con avances significativos en el uso de herramientas anticorrupción. La gobernadora también habló de la creación del programa "Juventud bajo Control", para sensibilizar a los jóvenes sobre la ciudadanía y la ética. Finalizó condenando la corrupción electoral y destacando la importancia de la libertad de voto, especialmente en el contexto de las elecciones.