BIOECONOMÍA

El G20 en Manaos: los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales internacionales en la agenda de la Bioeconomía

Desde la perspectiva de la sociobioeconomía, concepto que añade el prefijo 'socio' para evidenciar la forma en que los pueblos de las aguas, de los bosques y del campo trabajan, el martes, 18 de junio, los delegados de la Iniciativa intercambiaron experiencias y debatieron futuras acciones. Australia y Canadá dieron ejemplos de acciones nacionales.

19/06/2024 7:00 - Modificado hace 9 meses
Mujeres tamiles recolectando hojas de té en una plantación en el sur de la India, un país mayoritariamente rural. Las comunidades rurales también fueron tema de la reunión. Foto: Divulgación/Getty Images

El estado de Amazonas, que alberga a la mayoría de los indígenas de Brasil – el 29% de esta población, según el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), reside en la Selva Amazónica – es el lugar de la tercera reunión técnica de la Iniciativa de Bioeconomía del G20. Los debates sobre las dinámicas indígenas y las comunidades tradicionales no se limitan al escenario local. En un foro diverso, que reúne cerca de cien naciones entre países miembros, países de la Unión Europea, de la Unión Africana y otros invitados, las contribuciones de pueblos originarios de todo el mundo para la elaboración del concepto de bioeconomía están en primer plano, y se dedicará el día 18 de junio a este tema.

Un debate audaz, al pensar el G20 en su tradicionalidad, pero fundamental para llegar al concepto de Bioeconomía, que une a los Canales de Sherpas y de Finanzas, como propuesta de la presidencia brasileña. “Empezar el debate por ese punto es fundamental, porque se desdoblará en diferentes foros que el G20 puede influenciar. Esta construcción está siendo muy interesante, pues esta no es solo una experiencia de Brasil, sino también de otros países de la Amazonia, de los países de los bosques tropicales, de tantos países y sus comunidades tradicionales, que con otros tipos de relación se suman a este tema fundamental para un sentido de desarrollo que respete a estos pueblos”, comentó Carina Pimenta, secretaria de Bioeconomía del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil (MMA).

Luciane Lima, indígena del pueblo Tariana y representante de la Federación de las Organizaciones Indígenas del Río Negro (FOIRN), aportó la perspectiva indígena sobre la iniciativa. “A través de estos espacios, podemos hablar por nosotros mismos, mostrar nuestro trabajo, nuestra vivencia, nuestra autonomía en la gestión de nuestros proyectos, que somos capaces de actuar en todas las esferas posibles, para que hagamos de nuestras iniciativas alternativas de sostenibilidad para nuestras comunidades”, destacó Luciane Lima, quien también reforzó la necesidad de que los países desarrollados se comprometan a financiar proyectos en esta dirección.

La Federación de las Organizaciones Indígenas del Río Negro (FOIRN, por sus siglas en portugués) atiende a unas 118 comunidades del Río Negro, con más de 700 personas involucradas en los procesos de producción, siendo el 64% de ellas mujeres.

Indígenas por el G20

En lo que respecta a los pueblos originarios de otros países, Australia y Canadá compartieron experiencias y propuestas para el avance de la sociobioeconomía en un escenario internacional. Australia presentó los trabajos de la Corporación de Tierras y Mares Indígenas (ILSC, por sus siglas en inglés), una autoridad estatutaria independiente del Gobierno australiano fundada en 1995 con el objetivo de ayudar a los pueblos indígenas a adquirir y gestionar tierras para obtener beneficios económicos, ambientales, sociales y culturales. Desde su creación, se han reasignado 6,2 millones de hectáreas a los pueblos indígenas del país.

El Gobierno de Canadá, que reconoce constitucionalmente como pueblos indígenas a tres grupos (Primeras Naciones, Inuit y Métis), tiene, según el censo nacional de 2021, más de 1,8 millones de indígenas en el país y desde 1966 tiene un órgano federal de centralización de demandas indígenas. En ese momento, se instituyó el Departamento para el Desarrollo de Asuntos Indígenas y de las Comunidades del Norte que, a pesar del nombre, en todas sus versiones siempre ha sido liderado por un ministro federal. Además, por encima de cualquier órgano, existe en el país una política gubernamental de reparación a los pueblos originarios, basada en las demandas de estas comunidades.

Economía, buen vivir y sostenibilidad

Tanto Carina Pimenta como Luciane Lima abordaron el tema desde el espectro de la sociobioeconomía, concepto que añade el prefijo ‘socio’ para evidenciar la forma en que los pueblos de las aguas, de los bosques y del campo trabajan de manera mucho más vinculada a cuestiones culturales y existenciales que directamente del mercado y de la ganancia.

“Es una idea que aporta un contorno mucho más específico y especial a la bioeconomía, así, Brasil pone las actividades indígenas y de pueblos tradicionales en el mismo nivel que los diferentes sectores económicos que tradicionalmente hablaban sobre este tema”, afirmó la secretaria del MMA.

“Estas no son nuestras palabras, ¿verdad?, son poco indígenas, pero como tenemos que adecuarnos para tener la oportunidad de estar en estos espacios, el 'socio' es nuestro buen vivir, es nuestro modo de vida, el modo tradicional de vivir dentro de nuestras tierras indígenas”, complementó la coordinadora del Departamento de Negocios de la Sociobiodiversidad de la FOIRN, desde la perspectiva indígena.

Contribución de las comunidades rurales

Con la diversidad de los contextos históricos, culturales y demográficos de los países comprendida en las reuniones, las especificidades de las comunidades rurales también atravesaron las discusiones. India, que presidió el G20 el año pasado, la nación más poblada del mundo según estimaciones de las Naciones Unidas (ONU), aún es en su mayoría rural. De la misma forma, el Continente Africano, representado en el foro por la Unión Africana, está conformado mayoritariamente por las poblaciones y áreas rurales.

“Las comunidades rurales, especialmente los agricultores familiares, también poseen muchos conocimientos sobre el manejo de la biodiversidad. Históricamente desarrollan principios de agroecología, agrobosques, huertos productivos, la continuidad de las semillas criollas, por eso, se entiende que ellos son un conjunto mucho más amplio de nuestro medio rural, estas diferentes formaciones socioculturales de las poblaciones”, explicó Carina Pimenta.

Los debates sobre Bioeconomía siguen hasta este miércoles 19 de junio, coordinados por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE), cuando también comenzará la reunión del Grupo de Trabajo de Sostenibilidad Climática y Ambiental (MMA).

Ver también

Cargando