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El periodismo de territorio es una alternativa para combatir los desiertos mediáticos

La mitad de los municipios brasileños está en una situación de desierto mediático, ya que el acceso a la información local es inexistente o extremadamente escaso. En Brasil, la región Nordeste es la más afectada proporcionalmente, según muestran los datos del Atlas de Noticias.

18/09/2024 7:00 - Modificado hace 7 meses
Ilustración del mapa de Brasil generada por IA.
Ilustración del mapa de Brasil generada por IA.

Casi la mitad de los municipios brasileños son desiertos mediáticos —zonas en las que no hay medios de comunicación que representen a la prensa local en ninguna plataforma y que se dediquen a cubrir lo que sucede en la región—. Las cifras están disponibles en el Atlas de Noticias, una investigación que realizó el Instituto para el Desarrollo del Periodismo (ProJor), y se refieren al año 2023. Creado por el periodista Alberto Dines, el ProJor es hoy en día una de las principales iniciativas de investigación sobre el periodismo en Brasil.

¿Qué sucede en un desierto mediático? Nadie lo sabe. Al tratarse de localidades menos pobladas y que a menudo están lejos de las capitales, estas ciudades y pueblos quedan fuera de la cobertura de los grandes medios de comunicación.

¿Qué sucede en un desierto mediático? Nadie lo sabe. Al tratarse de localidades menos pobladas y que a menudo están lejos de las capitales, estas ciudades y pueblos quedan fuera de la cobertura de los grandes medios de comunicación.

La investigación que realizó el Atlas de Noticias propone subdividirlos en dos categorías: los desiertos propiamente dichos y los “casi desiertos mediáticos”. Los desiertos son zonas en las que no hay medios de comunicación locales. Los casi desiertos, por su parte, son aquellos que cuentan, como máximo, con dos medios de comunicación regionales. A las regiones a las que se las clasifica en esta segunda categoría también se las considera frágiles y vulnerables, debido a la posibilidad de que lleguen a sufrir interferencias externas de carácter político o empresarial. En total, el 77,48% de los municipios brasileños se encuentran en alguna de las dos situaciones anteriores.

La recopilación del Atlas se lleva realizando desde el 2017, a base de la recogida y el cruce de datos públicos, pero también por medio de investigaciones locales. La buena noticia es que las cifras indican que los desiertos se han reducido el 8.6%, en comparación con el año anterior. Dicha reducción se ha ido produciendo de forma paulatina y está asociada, sobre todo, a la aparición de medios de comunicación vinculados a territorios y poblaciones periféricas.

Estadísticas de desiertos a lo largo de los últimos anos. Fuente: Atlas de Noticias.
Estadísticas de desiertos a lo largo de los últimos anos. Fuente: Atlas de Noticias.

La recopilación que se realizó en el año 2023 demostró que, por primera vez desde que empezaron las investigaciones, la cantidad de zonas sin desiertos fue la mayoría. Sin embargo, todavía quedan 2 712 municipios en regiones de desierto. Dubes Sônego, periodista e investigador del Atlas, afirma que la presencia del periodismo regional tiene una importancia fundamental y que se pueden notar los beneficios de su existencia en diversas instancias. Incluso es posible establecer una correlación entre índices mejores de IDH, por un lado, y la producción cualificada y activa de noticias en nivel local, por otro.

Kamylla Sousa es una entre las más de 26 700 000 de personas que residen en una región de desierto mediático. Vive en Brejo, un municipio del estado brasileño de Maranhão, con aproximadamente 35 000 habitantes y que no cuenta con ningún medio de comunicación regional. 

Entre los problemas que menciona están la desinformación y la propia organización del pueblo en el que vive, que se ve perjudicada por la ausencia de una cobertura local. “Para obtener información sobre el municipio, creo que no sólo yo, sino también una gran parte de la población se limita a recurrir a blogs de noticias o a páginas de Instagram… Me encuentro a mucha gente que no vive en las capitales y que se cree todo lo que le cuentan porque no consigue información de fuentes verídicas”, afirma Kamylla. 

La existencia de desiertos de noticias tiene que ver con lo que ahora se llama el derecho a la integridad de la información, utilizando datos fiables como una forma de combatir la desinformación y el discurso de odio. En el G20 la discusión sobre esto tiene lugar en el grupo de Economía Digital. En una reunión celebrada en Maceió, capital del estado de Alagoas, la semana pasada, los participantes firmaron un compromiso con la integridad de la información.

El secretario de Políticas Digitales de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República, João Brant, destacó que el periodismo profesional es fundamental para la democracia y que, para ello, es necesario garantizar la sostenibilidad del negocio. «Cuando el dinero de la publicidad va solo a las plataformas digitales y deja de apoyar a las empresas periodísticas, estas pierden un mecanismo directo de sostenibilidad», dijo Brant, en una entrevista al POD20, el podcast del G20.

Datos regionales

La región Nordeste de Brasil, donde vive Kamylla Sousa, es la que tiene la mayor proporción de municipios que son desiertos mediáticos: el 56,7%. Pero 87 de esos municipios han conseguido dejar de serlo, lo que supone una reducción del 9% en la cantidad de ciudades y pueblos que todavía están en esta categoría.

Medios analizados por segmento. Fuente: Atlas de Noticias
Medios analizados por segmento. Fuente: Atlas de Noticias

La región Centro-Oeste sigue siendo la que tiene el mayor porcentaje de “sin desiertos”. Y eso se ha dado a pesar de que allí se haya podido constatar el cierre de 41 medios de comunicación locales.

En la región Sur, ha habido una bajada del 8% del total de desiertos, lo que equivale a 44 municipios. En el Sudeste el descenso va por el tercer año consecutivo. En total, 22 municipios dejaron de ser desiertos en relación con el censo anterior.

El Norte fue la región con la mayor reducción en la cantidad de desiertos. Las 270 ciudades y pueblos que carecían de medios de comunicación locales son, ahora, 189, lo que equivale a una bajada del 30%.

Los estados en peor situación son Piauí y Rio Grande do Norte, ambos con más del 70% de los municipios sin cobertura local. Rio de Janeiro tiene a 7 de sus 92 municipios en esta situación, por lo que se trata del estado brasileño que presenta la menor tasa de desiertos mediáticos.

La fuerza de los medios de origen digital

De los casi 15 000 medios de comunicación regionales que se analizaron en 2023, al 70% de ellos se los consideró de origen digital, como páginas web y newsletters, o programas de radio. Dubes Sônego atribuye el crecimiento de estas modalidades a su practicidad. “Actualmente, subir una página a una red social es mucho más barato. Antes uno tenía que comprarse una impresora o tener dinero para imprimir el texto [...] Hoy en día grabas con el celular e incluso puedes hacer un podcast.”

Comparación de desiertos entre regiones de Brasil en 2023. Fuente: Atlas de Noticias
Comparación de desiertos entre regiones de Brasil en 2023. Fuente: Atlas de Noticias

El COAR (como “colar”, en castellano), un proyecto de chequeo con sede en el estado de Piauí, fue una de esas iniciativas. Nació como un medio digital y, desde entonces, ha trabajado directamente para combatir la desinformación y mejorar la alfabetización digital de aquellos sectores de la población que viven en regiones que son desiertos mediáticos.

Para esta alfabetización, el COAR ha desarrollado “manuales regionales”, con el objetivo de enseñarles técnicas de chequeo a los habitantes de los municipios desérticos. En esos textos se utiliza un lenguaje regional y cercano al que usan las poblaciones de las regiones Norte y Nordeste. Marta Alencar, estudiante de doctorado en Periodismo y fundadora del proyecto, explica que los manuales tienen como objetivo enseñarles a las personas a discernir por sí mismas la calidad de las noticias, para no ser vulnerables ante información proveniente de medios de comunicación lejanos y que, a menudo, es incorrecta.

Sin embargo, mantener medios de comunicación como este resulta bastante costoso y, en ocasiones, es insostenible. Una investigación cualitativa que realizó el Atlas en ciudades y pueblos clasificados como semidesérticos demostró que sólo una pequeña parte de los periodistas lograba ganar más de R$2 000 al mes con su actividad profesional en los medios locales. Alencar dijo también que, a menudo, las convocatorias de apoyo y las donaciones no resultan suficientes para mantener las actividades del COAR, por lo que ella misma termina financiando el proyecto con recursos propios. Por ello, muchos medios de comunicación terminan cerrando las puertas con el tiempo.

Las fuentes de fomento destinadas a apoyar las iniciativas periodísticas varían, pero provienen principalmente de fondos privados y de organizaciones sin ánimo de lucro. El origen de sus ingresos acaba limitándose a la publicidad y a los contenidos pagados, lo que impide la expansión de dichos medios. Según Dubes Sônego, de Atlas, países como Canadá, Austria y Noruega tienen modelos diversos de apoyo estatal para fortalecer la regionalización de la producción de información —pero, en realidad, también es necesario estar atento a ese tipo de apoyo—.

Sônego recuerda, por ejemplo, que existe un obstáculo derivado de la influencia política que puede llegar a ejercerse sobre los medios de comunicación locales, ya que, si se vuelven dependientes de esta financiación gubernamental para mantenerse, ello podría comprometer la independencia de la producción periodística.

Por Davi Guedes. Contenido publicado originalmente por la Agencia de Noticias Científicas de la Uerj (Agenc)

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