El W20 hace entrega de un comunicado al G20 con un llamado global para el empoderamiento económico de las mujeres y la lucha contra la violencia de género
El W20 entregó su "Communiqué" en Río de Janeiro, en el que se destacan cinco ejes prioritarios: equidad de género, empoderamiento económico de las mujeres, inclusión STEM, justicia climática sensible al género y combate a la violencia de género, centrados en acciones coordinadas por los países del G20.

El "Communiqué" de 2024 del grupo de compromiso Women 20 (W20) se entregó el martes, 1 de octubre, en Río de Janeiro. El documento fue presentado en un evento que se celebró en el Theatro Municipal de la ciudad y que contó con la participación de organizaciones internacionales. El W20 es uno de los grupos de compromiso del G20 y su actuación está centrada en la promoción de la equidad de género y del empoderamiento económico de las mujeres.
El comunicado destaca cinco ejes centrales que considera prioritarios para que los líderes del G20 promuevan acciones efectivas. El documento concluye que promover la igualdad de género resulta fundamental para el crecimiento económico sostenible y el fortalecimiento de la resiliencia de los países del G20. El empoderamiento económico de las mujeres, la lucha contra la violencia de género, la inclusión femenina en las áreas STEM y la integración de un enfoque de género en las políticas climáticas son los pilares que han de guiar los esfuerzos globales.
El texto final presenta los cinco puntos que aborda el W20 como prioridades y llama a los líderes a actuar de manera coordinada, a fin de llevar a cabo acciones para conseguir que las generaciones futuras crezcan en un mundo más justo y equitativo para mujeres y hombres.
En cuanto al emprendimiento femenino, el documento trata el acceso a la financiación, el a capital y a los mercados. El W20 reconoce el papel fundamental que tiene el emprendimiento femenino a la hora de promover una economía más sólida, innovadora y equitativa. El documento estima que la equidad de género, en lo tocante al emprendimiento, podría hacer aumentar el PIB global hasta en un 6%, lo que representaría añadirle 5 billones de dólares a la economía mundial. Sin embargo, para alcanzar este potencial, las mujeres han de tener un acceso mayor a la financiación y al capital.
El W20 propone que los países del G20 pongan en marcha políticas con vistas a aumentar la oferta de crédito y las oportunidades de mercado de las mujeres emprendedoras, independientemente de la etapa de crecimiento en la que se encuentren sus negocios. Entre las recomendaciones está la creación de instrumentos financieros que atraigan a bancos comerciales, instituciones públicas y multilaterales, así como a inversores y empresas de tecnología financiera (FinTech). También se destacó la necesidad de incluir la educación financiera y digital en programas dirigidos al público femenino, además de facilitar la participación de las mujeres en los mercados nacionales e internacionales a través de políticas públicas de compras sensibles al género.
Asimismo, el informe pide que se creen incentivos fiscales para los inversores que apoyen a las mujeres emprendedoras, como deducciones fiscales, créditos y contribuciones gubernamentales.

La economía del cuidado representa 11 billones de dólares en valor agregado
También se planteó la economía del cuidado como una prioridad estratégica para promover la igualdad de género. El W20 destaca que los sistemas de atención integral y de alta calidad resultan fundamentales para la creación de puestos de trabajo, el aumento de la productividad y la reducción de la pobreza. Según el documento, la economía del cuidado corresponde al 9% del PIB mundial, con una estimación de 11 billones de dólares en valor agregado si se incluye el trabajo no remunerado.
En este punto, se les pide a los líderes del G20 que le den prioridad a la redistribución equitativa del trabajo de cuidado no remunerado, que recae de manera desproporcional sobre las mujeres, y que garanticen el acceso universal a los servicios de asistencia a la infancia, la vejez y personas con discapacidad. El W20 también destaca la necesidad de recopilar y compartir datos desglosados por sexo sobre el trabajo de cuidado no remunerado, con el fin de desarrollar políticas públicas que valoren y recompensen el trabajo de cuidado, y qye garanticen empleo decente y la debida protección social de las cuidadoras.
A las inversiones públicas en servicios de asistencia, infraestructura e innovación tecnológica se las considera fundamentales para aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral, promoviendo al mismo tiempo la igualdad de género.
En los campos STEM (sigla en inglés que corresponde a Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), el W20 reconoce que existe una brecha de género, particularmente en áreas como la Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) y la Inteligencia Artificial (IA), lo que constituye uno de los principales obstáculos al crecimiento económico inclusivo y la equidad social. Tan solo el 35% de las matrículas globales en cursos de educación superior en STEM son de mujeres, lo que limita el aprovechamiento de su potencial económico y su participación en áreas estratégicas para el futuro laboral.
Para hacerle frente a este desafío, el W20 propone que el G20 invierta en el desarrollo de herramientas digitales inclusivas y en servicios públicos que reduzcan las desigualdades. Las acciones concretas incluyen crear oportunidades de aprendizaje permanente para mujeres de todas las edades, con becas dirigidas especialmente a grupos desfavorecidos. El objetivo reside en aumentar la participación femenina en los sectores de la ciencia y la tecnología, de modo a asegurar que las mujeres, incluidas las de las comunidades subrepresentadas, ocupen puestos de liderazgo en estas áreas.
Además, el comunicado pide que la IA se desarrolle de manera equitativa, con financiación dirigida a la investigación que garantice que las tecnologías emergentes beneficien a todos, incluidas las mujeres y las niñas.
Asimismo, el W20 hace un fuerte llamado a que se adopte un enfoque de justicia climática sensible al género, ya que las mujeres, particularmente en contextos de pobreza y vulnerabilidad, se ven las más afectadas por los desastres ambientales. Según el comunicado, las mujeres y las niñas representan el 80% de las víctimas de los desastres climáticos, lo que a menudo las deja más expuestas a situaciones de pobreza, violencia y exclusión social.
Dado que los países del G20 son responsables del 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, el documento destaca la importancia de integrar una perspectiva de género en todas las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático. Las recomendaciones incluyen la puesta en marcha de una financiación climática justa en términos de género, con el apoyo directo de proyectos liderados por mujeres, sobre todo aquellos que tienen como objetivo mejorar la adaptación y la resiliencia de comunidades que dependen de recursos naturales.
Otro aspecto que enfatizó fue la importancia de capacitar a más mujeres en lo relativo a los mecanismos de respuesta a los desastres, y de ponerlas en puestos de liderazgo para garantizar que las acciones climáticas incluyan un enfoque equitativo.
Durante su participación en el W20, Ana Fontes, presidenta del grupo de compromiso, señaló que las emergencias climáticas afectan de manera desproporcionada a las mujeres y a las niñas, a la vez que enfatizó la importancia de integrar la perspectiva de género en las políticas de los países del G20. "Cuando hablamos de justicia climática desde una perspectiva de género, nos ocupamos del hecho de que las desigualdades afectan más intensamente a las mujeres", dijo. Fontes ejemplificó lo dicho aludiendo a la situación de las inundaciones en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, donde las mujeres fueron las más afectadas, ya que tenían que cuidar a los niños y niñas, además de sufrir violencia en los refugios.
Ana Fontes también destacó que cuestiones como el saneamiento básico y la falta de agua afectan más a las mujeres, que a menudo son las responsables de buscar agua en las regiones de sequía. "Por ello, el W20 pidió que la cuestión de género sea una parte central de los debates sobre la justicia climática en el G20", señaló. Fontes concluyó tratando la necesidad de una gobernanza inclusiva en el G20, que cuente con mayor representación femenina. "La cúpula del G20 es mayoritariamente masculina. Las mujeres son el 52% de la población y necesitan que se escuchen sus voces", defendió.
El combate de la violencia contra las mujeres y las niñas se destaca como un quinto eje y constituye una prioridad urgente, acerca de la cual el W20 les exige a los países del G20 que se adopten medidas estrictas para ponerles fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. Aproximadamente una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, lo que resulta no solo en graves consecuencias emocionales y para la salud, sino también en pérdidas económicas. El impacto económico de la violencia de género se estima en el 3,7% del PIB mundial, debido a los costess asociados con la atención médica, los juicios y la pérdida de productividad que genera.
Entre las medidas recomendadas en esta área se encuentran el desarrollo de políticas y de legislación que garanticen la protección de las mujeres, la prevención de feminicidios y la lucha contra la violencia facilitada por la tecnología. Además, el W20 pide que se hagan más inversiones en programas educativos que aborden normas sociales perjudiciales y que promuevan la igualdad de género desde la infancia, así como la recopilación sistemática de datos nacionales sobre los feminicidios y la violencia de género, de manera que se desarrollen políticas públicas más efectivas sobre estas lacras sociales.
En relación con el papel de W20 en la lucha contra la violencia de género y el empoderamiento de las mujeres, la secretaria ejecutiva del Ministerio de la Mujer, Maria Helena Guarezi, enfatizó la relevancia de la participación de las mujeres en el proceso económico y de gobernanza global. Según la ministra, el W20 ha sido un instrumento vital para impulsar el debate sobre el empoderamiento femenino, centrándose en temas fundamentales como la autonomía económica, la violencia de género y las consecuencias de la crisis climática. "Esperamos que toda la energía que le hemos dedicado al trabajo este año se traduzca en resultados concretos", dijo.
Guarezi también mencionó el enfoque del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que ha priorizado cuestiones centrales como la gobernanza global, la lucha contra el hambre y la pobreza, y el cambio climático. Para ella, esta línea de actuación ha fortalecido el compromiso de la sociedad civil en los debates del G20 y le ha dado aún más relevancia al W20. "Este año, el W20 se ha potenciado, y les damos las gracias a todos los que han contribuido voluntariamente a este gran trabajo articulado", afirmó.
Comunicado entregado a las autoridades
El comunicado del W20, resultado del trabajo de 130 delegadas de los 19 países y de los dos bloques económicos que forman parte del G20, se les hizo llegar a las autoridades brasileñas, incluida la ministra Anielle Franco y el embajador Felipe Hees, sous-sherpa del G20 Brasil en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Este último destacó la relevancia del acercamiento entre el gobierno y la sociedad civil durante la Cumbre Internacional del W20. Hees destacó igualmente que esta intensa colaboración a lo largo del año es un motivo de orgullo para el gobierno brasileño, que ha promovido el diálogo directo entre las partes. "Una preocupación de la sociedad civil en los últimos años era que el gobierno y la sociedad civil no siempre caminaban a la par en el G20. Las agendas que tenemos por delante exigen una acción al unísono", declaró.
El embajador también enfatizó la importancia del comunicado final del W20, que describió como el momento culminante de dichas contribuciones. "La expectativa es que podamos mantener la mayor cantidad posible de estas contribuciones en la declaración de líderes", dijo. Sin embargo, reconoció el desafío que implica conciliar los diversos puntos de vista de los países miembros, pese a reforzar necesidad de encontrar un equilibrio que refleje la importancia del tema de la igualdad de género.
Al resumir la necesidad de la participación de la sociedad civil, Hees fue categórico: "No hay gobierno en el vacío. Los gobiernos pueden hacerse eco y dialogar con la sociedad civil, o de lo contrario no se superarán los desafíos comunes", afirmó.
Creado en 2014 durante la presidencia de Australia, el W20 tiene como objetivo recomendar políticas y compromisos para ser adoptados por los líderes del G20. Brasil participa en el W20 desde 2017.