ALIANZA GLOBAL

Las políticas públicas de lucha contra el hambre centradas en el empoderamiento femenino, a debate en el G20

Un encuentro paralelo a la Reunión Ministerial del G20 congregó a expertos y mujeres líderes para debatir la importancia de las políticas públicas centradas en las mujeres vulnerables. La primera dama de Brasil, Janja da Silva, subrayó la necesidad de contar con programas como el Bolsa Família y el de Alimentación Escolar. En el G20 se presentarán iniciativas que tienen en cuenta el cuidado de género, como las cocinas comunitarias en zonas periféricas y la producción de gas mediante biodigestores.

25/07/2024 13:52 - Modificado hace 8 meses
BrasiaLa primera dama de Brasil, Janja Lula da Silva, participa en el panel sobre políticas públicas de lucha contra el hambre, evento paralelo a la Reunión Ministerial de Desarrollo del G20. Foto: Fernando Frazão/Agência Brasill’s First Lady, Janja Lula da Silva, participates in the panel on public policies to combat hunger, an event parallel to the G20 Ministerial Meeting of Development. Photo: Fernando Frazão/Agência Brasil
La primera dama de Brasil, Janja Lula da Silva, participa en el panel sobre políticas públicas de lucha contra el hambre, evento paralelo a la Reunión Ministerial de Desarrollo del G20. Foto: Fernando Frazão/Agência Brasil

En un evento paralelo a la Reunión Ministerial de la Fuerza de Tarea del G20 dedicada a establecer una Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, el Gobierno brasileño, en colaboración con la organización Global Citizen, reunió a expertos para debatir sobre "Políticas públicas de Lucha contra el Hambre y la Pobreza: Empoderando a Mujeres y Niñas para el Desarrollo Sostenible". 

La actividad tuvo lugar en el Galpão da Cidadania, en Río de Janeiro, y contó con la presencia de invitados como la primera dama de Brasil, la socióloga Janja Lula da Silva; la comisaria europea de Asociaciones Internacionales, Jutta Urpilainen; y la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, Cindy McCain; la presidenta del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONSEA), Elisabetta Recine; y el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario. La moderadora fue Sabrina Dhowre Elba, activista y embajadora de Buena Voluntad de la ONU para el FIDA.

Durante el panel, los participantes destacaron la importancia de que las políticas públicas tengan en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad. También debatieron el papel central de las mujeres líderes en la creación y ejecución de estas políticas, y subrayaron la necesidad de iniciativas que den prioridad tanto al financiamiento como a la cooperación técnica para generar resultados de eficacia probada.

Janja da Silva destacó la propuesta de Brasil para crear la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. La Alianza se estructurará en torno a tres pilares: nacional, financiero y de conocimiento, tratando de facilitar la implementación de políticas adaptadas a las necesidades específicas de cada país. Con un enfoque basado en la transferencia de renta condicionada, la protección social, la alimentación escolar y la agricultura familiar, la Alianza Global pretende luchar contra todas las formas de malnutrición y pobreza, promoviendo un desarrollo sostenible e inclusivo.

Según la socióloga, la Alianza Global debe servir de marco para las políticas públicas de todo el mundo, con conocimiento y tecnologías para lograr políticas de éxito. Destacó el programa Bolsa Família del Gobierno brasileño como un gran programa de distribución de renta, y mencionó el Programa Nacional de Alimentación Escolar (Programa Nacional de Alimentação Escolar - PNAE) como esencial para sacar a Brasil del mapa del hambre. "Estas políticas forman parte de la canasta de políticas públicas que Brasil presentará a los demás países de la Alianza Global", señaló.

Janja anunció que en octubre, en la reunión del Grupo de Trabajo sobre Transición Energética del G20, en Foz de Iguazú, el Gobierno va a presentar las experiencias de Brasil en temas que abordan el cuidado de género, como la creación de cocinas comunitarias en zonas periféricas y un programa de producción de gas a través de biodigestores, una tecnología social que puede beneficiar a las familias de comunidades periféricas y rurales con sistemas que convierten residuos orgánicos, como desechos animales y restos de alimentos, en biogás. "Queremos que esta experiencia forme parte de la canasta de políticas de la Alianza Global. Las mujeres de los lugares más diversos no tendrán que andar buscando leña ni exponerse a trabajos que provoquen quemaduras por cocinar con leña”, afirmó.

Jutta Urpilainen, comisaria europea de Asociaciones Internacionales, subrayó que las mujeres y las niñas se encuentran entre las personas más afectadas por la pobreza extrema, ya que 314 millones corren el riesgo de verse sumidas en la miseria. 

Cindy McCain, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), afirmó que la Alianza Global impulsará nuevos esfuerzos y subrayó la importancia de la alimentación escolar para las comunidades. 

Elisabetta Recine, presidenta del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONSEA), afirmó que fortalecer la democracia es fundamental para luchar contra el hambre y la pobreza. Explicó que la pobreza no es homogénea, y citó el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) como ejemplo que nació de las comunidades y movimientos populares, destacando la importancia de la coordinación con la sociedad civil.

Álvaro Lario, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), subrayó la necesidad de contar con programas alineados con los principios de lucha contra el hambre y la pobreza. En su opinión, mejorar los ingresos es importante, pero también lo son los programas de empoderamiento. Concluyó diciendo que, en el caso de la agricultura, las mujeres representan alrededor del 15% de los propietarios de tierras en Brasil, y que este acceso desigual a la tierra impide que muchas alcancen la autonomía financiera. Sin derecho al uso y control del territorio, siguen dependiendo de los terratenientes, lo que pone en peligro su desarrollo económico y social.

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