INVESTIGACIÓN AGRÍCOLA

Unión Global para combatir el hambre y producción sostenible de alimentos

Líderes en investigación agrícola del G20 debaten la seguridad alimentaria y adaptación al cambio climático. La tragedia en el sur de Brasil se citó como ejemplo de las consecuencias del calentamiento global.

16/05/2024 8:05 - Modificado hace un año
Plenario de las organizaciones de investigación agropecuaria del G20. Crédito: Divulgación G20

La seguridad alimentaria y adaptación de sistemas agrícolas al cambio climático fueron los principales puntos abordados por los líderes agrícolas del G20, para garantizar un futuro más igualitario y sin hambre para las nuevas generaciones. La reunión se celebra hasta el 17 de mayo en la sede del G20 en Brasilia y está promovida por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA, por sus siglas en portugués). La reunión forma parte del G20-MACS (Meeting of Agricultural Chief Scientists), encuentro anual de las presidencias de las organizaciones de investigación agropecuaria vinculadas a los Ministerios de Agricultura, o similares, de los países del G20, para debates de alto nivel centrados en la investigación y desarrollo en el ámbito de la agricultura, con el fin de dar visibilidad global a cuestiones de seguridad alimentaria y promover acciones conjuntas a nivel internacional.

Las inundaciones que asolaron Rio Grande do Sul en los últimos días fueron destacadas por todos los representantes presentes en la reunión como un ejemplo de tragedia climática sobre la que la ciencia debe actuar. La delegación brasileña propuso aunar esfuerzos a mediano y largo plazo para recuperar las zonas agrícolas y prevenir futuras tragedias.

Además de las delegaciones de los países del G20, el evento contó con la presencia de expertos de diez países invitados, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y el Grupo Consultivo de Investigación Agrícola. La presidenta de la EMBRAPA, Silvia Massruhá, explicó que “se está produciendo la transición nutricional en el mundo, nosotros tenemos el desafío de producir alimentos más nutritivos que atiendan a las demandas de un nuevo consumidor más exigente, preocupado por la nutrición, la salud y el origen de los alimentos, así como por la sostenibilidad”.

Las inundaciones que asolaron Rio Grande do Sul en los últimos días fueron destacadas por todos los representantes presentes en la reunión como un ejemplo de tragedia climática sobre la que la ciencia debe actuar. La delegación brasileña propuso aunar esfuerzos a mediano y largo plazo para recuperar las zonas agrícolas y prevenir futuras tragedias.

Para el jefe del Área Internacional del órgano, Marcelo Morandi, hay que centrarse en “tener una agricultura sostenible y resiliente, que promueva la producción de alimentos en cantidad y calidad suficiente para que se pueda luchar contra el hambre y la pobreza. Ese es nuestro desafío en los tres días de reunión”.

La ciencia, la tecnología y la innovación son fundamentales, no solo para garantizar el desarrollo de prácticas sostenibles, sino también para apoyar las políticas públicas. El desarrollo de tecnologías en el campo en las últimas cinco décadas ha permitido aumentar la productividad de 140% a 580%, con una expansión de tierra de apenas 20 a 70 millones de hectáreas. “Nada de eso habría sido posible sin el apoyo de cerca de cinco millones de productores rurales en todo el país”, destacó la presidente de la EMBRAPA en la apertura del evento.

Massruhá recordó a los dirigentes que la crisis que atraviesa Rio Grande do Sul no es un hecho aislado. Varios otros episodios extremos han ocurrido en otros países, lo que significa un llamado de atención para la ciencia en todo el mundo. “La ciencia ha mejorado la certeza de los modelos y la evaluación de riesgos que resuenan con elocuencia entre nosotros los investigadores, la gravedad de los tiempos que existen ahora y que están por venir. Nos enfrentamos a la necesidad de adaptarnos, reinventarnos y planificarnos para un período duradero de intensa entropía que desafiará los límites de todos los pilares del equilibrio existencial”, añadió.

Según ella, el intercambio de experiencias entre los países que integran el G20 será fundamental para hacerle frente a los profundos retos del cambio climático y de la inseguridad alimentaria, “esas son nuestras principales prioridades como parte de los sistemas de investigación agrícola del G20”. Silvia Massruhá defendió las acciones de la EMBRAPA en la producción de nuevas tecnologías con impacto en los países del Sur Global.

La agricultura es muy vulnerable al cambio climático y a sus efectos, que ya se dejan sentir y probablemente empeorarán en los próximos años. Para Massruhá, “la EMBRAPA y Brasil están incentivando el uso de tecnologías sostenibles y mejores prácticas, como la siembra directa, los sistemas integrados de cultivo-ganadería-silvicultura (SICG), el uso de bioinsumos, las nuevas tecnologías y el desarrollo conjunto de indicadores de sostenibilidad”. 

Según Julio Ramos, del Ministerio de Agricultura y Ganadería, que forma parte del grupo de trabajo del G20 sobre agricultura, el sector representa una cuarta parte del PIB y el 20% de los empleos formales del país. 

Aumentar la productividad en las áreas donde ya existen plantaciones

La secretaria ejecutiva del Ministerio de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar (MDA), Fernanda Machaveli, destacó que Brasil posee actualmente una de las matrices energéticas más limpias del mundo. Según ella, el primer gran desafío del país es aumentar la productividad sin ampliar las áreas agrícolas. En este sentido, celebró la reducción del 51% de la deforestación en la Amazonia. “Necesitamos unir fuerzas para desarrollar tecnologías sostenibles capaces de generar ingresos y empleo para los 30 millones de personas que viven hoy en la selva amazónica”, afirmó.

El segundo desafío es garantizar el acceso al desarrollo tecnológico de los pequeños agricultores, los pueblos indígenas, los colonos y las comunidades tradicionales. “Hoy, 24 millones de personas que pertenecen a estos grupos están en situación de hambre”, dijo.

Machiaveli destacó la importancia de la EMBRAPA para la sostenibilidad de la agricultura y recordó que es fundamental la unión de esfuerzos entre la empresa y el MDA para definir un paquete de medidas para recuperar la agricultura en Rio Grande do Sul.

Carlos Augustin, que representó al ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Fávaro, en el evento, señaló que Brasil tiene actualmente 70 millones de hectáreas de área productiva y 160 millones de hectáreas de pastos degradados. 

Wellington Rocha, representante del ministro de Pesca y Acuicultura, destacó la importancia para el desarrollo de la acuicultura sostenible en las 740 unidades de conservación que existen en Brasil, a lo largo de 8,500 kilómetros de costa. “La ciencia es la voz fuerte del país para aumentar la inclusión social, especialmente atrayendo jóvenes al campo”, concluyó.

Ver también

Cargando