Valorización de la economía del cuidado, ejercida mayoritariamente por mujeres, es tema de debate en el G20
Políticas públicas contra la discriminación en el mercado de trabajo y valorización de la economía del cuidado, reconociendo la importancia del tiempo y energía despendidas en el cuidado de terceros para el bienestar individual y colectivo, como apoyo emocional, físico, social, entre otros - son estratégicas para erradicar las discrepancias salariales y desigualdades entre hombres y mujeres en el escenario global.

Durante las reuniones del Grupo de Trabajo sobre Empleo, con la participación de representantes de los países-miembros e invitados, dos cuestiones emergieron como puntos centrales: la igualdad salarial entre hombres y mujeres y la cultura del cuidado — que abarca valores y prácticas que reconocen la importancia del cuidado para el bienestar individual y colectivo, como apoyo emocional, físico, social, entre otros.
Conforme relató la jefe de la asesoría internacional del Ministerio del Trabajo y Empleo (MTE), Maíra Lacerda, los participantes expresaron optimismo con respecto a los resultados del encuentro. Ella destacó la recepción positiva de las propuestas de Brasil y el apoyo internacional a las prioridades presentadas. No obstante, resaltó la importancia continua del debate sobre género y la implementación efectiva de políticas para garantizar la igualdad en el mercado de trabajo y en la sociedad como un todo.
“Estamos pidiendo que trabajo igual reciba remuneración igual. Los números no mienten. Los informes de los organismos internacionales que son imparciales, como la OCDE y la OIT, muestran que existe una laguna muy grande entre pagos y la participación en el mercado de trabajo. Existe lo que llamamos división sexual del trabajo. La política de cuidado podría resolver cuestiones como empleo, movimiento de la economía, porque, a fin de las cuentas, protegeremos a las personas, a los trabajadores”, evalúa.
Maíra Lacerda informó que el debate fue enriquecido por presentaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y representantes ministeriales. Según ella, la relevancia de planificar estructuras ocupacionales y abordar cuestiones de género en el ámbito del mercado de trabajo fue punto convergente entre las naciones.
Tal como el derecho al voto, la licencia de maternidad y condiciones laborales dignas, la equiparación salarial siempre fue una demanda central de las mujeres en la política brasileña. En este aspecto, la jefe de la asesoría destacó la Ley de la Igualdad Salarial, aprobada en julio del 2023 por el actual gobierno brasileño, que tiene como objetivo garantizar salarios iguales para hombres y mujeres desempeñando el mismo trabajo. Es una legislación que busca combatir la disparidad de género en el mercado de trabajo, promoviendo la equidad salarial y fortaleciendo los derechos laborales.

La desigualdad salarial en el mundo
La representante del gobierno de Australia, Heike Phillips, dijo que la desigualdad salarial en su país es del 12%. El delegado de Canadá dijo que su país está comprometido con la meta de la equidad salarial de los trabajadores. Ya en Brasil las mujeres ganan como promedio 19,4% menos que los hombres. En cargos de dirigentes y gerentes, los datos indican una diferencia salarial del 25,2%, conforme datos del 1ª Informe de Transparencia Salarial y Criterios Remuneratorios, divulgado en conjunto por los ministerios del Trabajo y Empleo y de las Mujeres.
El debate del Grupo de Trabajo sobre Empleo también reveló desafíos. La falta de comunicación eficaz sobre legislaciones y políticas, así como la persistencia de estigmas de género, fueron identificadas como obstáculos a ser superados. La necesidad de formalizar y valorizar el trabajo de cuidado, muchas veces realizado por mujeres jóvenes y negras, fue puntuada como crucial para promover la igualdad de género e impulsar la economía de los países.
Distribución de renta: Brasil presenta buenas prácticas
El ministro del Trabajo y Empleo, Luiz Marinho, alertó para la falta de buenas prácticas en el mercado de trabajo por parte de las empresas y gobernantes. El ministro argumentó que Brasil tiene experiencias positivas a ofrecer, especialmente en lo que se refiere al crecimiento económico y a la distribución de renta. Él mencionó la creación de empleos formales y el aumento de los salarios como motores esenciales para impulsar la economía y garantizar la sostenibilidad del crecimiento.
“El mundo está carente de buenas prácticas en el mercado de trabajo. Este es el recado de Brasil, con crecimiento del salario, el combate a la discriminación, todo el proceso de discriminación, en particular contra las mujeres. El año pasado generamos casi 1,5 millón de empleos formales. En los dos primeros meses de este año llegamos a casi medio millón, para darle sostenibilidad al crecimiento de la economía. Creo que es una buena experiencia para sugerirle al mundo”, puntúa.