La inseguridad alimentaria severa disminuye un 85% en Brasil en 2023, señala informe de la ONU sobre la Inseguridad Alimentaria Mundial (SOFI2024)
La edición 2024 del Informe de las Naciones Unidas sobre el Estado de la Inseguridad Alimentaria Mundial (SOFI 2024), presentado el miércoles, 24 de marzo, en Río de Janeiro, mostró que la inseguridad alimentaria severa disminuyó un 85 % en Brasil en 2023.

En números absolutos, la inseguridad alimentaria severa, que afectaba a 17,2 millones de brasileños en 2022, se redujo a 2,5 millones de brasileños. Si solo observamos el año 2023 con respecto al 2022, la población en situación de inseguridad alimentaria severa disminuyó del 8% al 1,2%.
“Los datos de las Naciones Unidas nos muestran que estamos en el camino correcto. En tan solo un año de Gobierno, redujimos la inseguridad alimentaria severa un 85% y sacamos a 14,7 millones de brasileños y brasileñas de esa situación”, afirmó el ministro de Desarrollo Social, Familia y Combate al Hambre, Wellington Dias.
Según la metodología de la FAO, la inseguridad alimentaria severa es cuando una persona se ha quedado sin alimentos y ha pasado un día o más sin comer. Representa el hambre concreta y actual, que, si se padece con asiduidad, causa daños graves a la salud física y mental, especialmente en la primera infancia, durante el desarrollo y la formación cognitiva.
Los avances en la lucha contra el hambre
El informe, elaborado conjuntamente por las agencias de las Naciones Unidas FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS, actualiza anualmente el “Mapa del Hambre”. El lanzamiento tendrá lugar el mismo día y en el mismo local que la Reunión Ministerial de la Fuerza de Tarea del G20 para el establecimiento de una Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza.
El informe SOFI destaca que hubo avances importantes en la lucha contra el hambre. Brasil, que había salido del “Mapa del Hambre” en 2014 y había mantenido esta posición hasta 2018, entre 2019 y hasta 2022 exhibió una tendencia de crecimiento de la pobreza, la extrema pobreza y un crecimiento de la Inseguridad Alimentaria y Nutricional, retornando al Mapa del Hambre en el trienio 2019-2021 y manteniéndose allí en el trienio 2020-2022, en un periodo en que los indicadores socioeconómicos mostraban también un crecimiento de la pobreza en el país.
Si solo observamos el año 2023 con respecto al 2022, la población en situación de inseguridad alimentaria severa disminuyó del 8% al 1,2%. En números absolutos, la inseguridad alimentaria severa, que afligía a 17,2 millones de brasileños en 2022, se redujo a 2,5 millones de brasileños. Una reducción del 85% en la inseguridad alimentaria severa en tan solo un año.
El nuevo informe SOFI muestra que la inseguridad alimentaria severa se redujo del 8,5%, en el trienio 2020-2022, al 6,6%, en el trienio 2021-2023, lo cual corresponde a una reducción de 18,3 millones a 14,3 millones de brasileños en ese grado de inseguridad alimentaria. Por lo tanto, en números absolutos, 4 millones de personas salieron de la situación de inseguridad alimentaria severa al comparar los dos trienios.
Sin embargo, como el indicador de la FAO es un promedio trienal, es decir, un promedio agregado de tres años no permite ver claramente el impacto del último año – 2023 – en la trayectoria de superación del hambre en el país, dado que, en su resultado, todavía pesan los datos de 2021 y 2022.
Si solo observamos el año 2023 con respecto al 2022, la población en situación de inseguridad alimentaria severa disminuyó del 8% al 1,2%. En números absolutos, la inseguridad alimentaria severa, que afligía a 17,2 millones de brasileños en 2022, se redujo a 2,5 millones de brasileños. Una reducción del 85% en la inseguridad alimentaria severa en tan solo un año.
El dato individualizado para el 2023 muestra que la escala de la FAO, a pesar de tener algunas diferencias con respecto a la utilizada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), es similar a la reducción de la inseguridad alimentaria severa medida por la Escala Brasileña de Inseguridad Alimentaria (EBIA), del orden de los 24 millones de personas entre 2022 y 2023, o de 20 millones entre 2022 y 2023, en caso de que se ajusten los resultados de la Encuesta Nacional Continua por Muestra de Domicilios (Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios Contínua - PNADc)-IBGE a la escala utilizada por la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (PENSSAN, por sus siglas en portugués) en 2022 (dado que en 2022 el IBGE no aplicó la escala).
El informe, que para países individuales indica solo el promedio de los datos del último trienio, revela que entre los promedios del trienio 2020-22 y del trienio 2021-23 para la inseguridad alimentaria se registra una disminución de 18,3 millones a 14,3 millones de brasileños. Al comparar los trienios, los números absolutos muestran que 4 millones de personas salieron de una situación de inseguridad alimentaria severa.

La prevalencia de la malnutrición y el “Mapa del Hambre”
Con respecto al indicador de prevalencia de la malnutrición (PoU, por sus siglas en inglés), una segunda medición utilizada por el SOFI, que no utiliza encuestas por muestra, sino datos macroeconómicos, como la producción, el consumo y la distribución de alimentos en el país en función de los ingresos, Brasil también revirtió la tendencia al alta del hambre constatada durante el Gobierno del expresidente Jair Bolsonaro.
Si se individualiza el año 2023 en relación con el trienio 2020-2022, la prevalencia de la malnutrición en Brasil se redujo del 4,2% al 2,8%, una reducción de un tercio. Eso significa que, según los números de la propia FAO (disponibles en la base de dados FAOSTAT, que se actualiza junto con el informe), individualizados para la comparación del trienio 2020-2022 con el año 2023, 3 millones de personas salieron de la situación de malnutrición crónica en 2023 (de 9 a 6 millones de brasileños en situación de malnutrición crónica).
El PoU es el indicador que se utiliza para determinar la presencia o ausencia de un país en el Mapa del Hambre. Para que un país salga de ese mapa, este indicador del promedio del último trienio debe quedar por debajo del 2,5%.
En el promedio de tres años utilizado en el informe SOFI, la prevalencia de la malnutrición en Brasil disminuyó del 4,2% en el trienio 2020-22 al 3,9% en el trienio 2021-2023, un indicador que todavía sufre la fuerte influencia del nivel elevado de 2021 y 2022.
Sin embargo, aquí también, al igual que con la escala de inseguridad alimentaria, la tendencia de la reducción del hambre señalada por el SOFI termina "diluyéndose" dentro del promedio trienal, dado que los resultados de 2021 y 2022 contrarrestan los resultados de 2023.
El PoU es el indicador que se utiliza para determinar la presencia o ausencia de un país en el Mapa del Hambre. Para que un país salga de ese mapa, este indicador del promedio del último trienio debe quedar por debajo del 2,5%.
“Los datos de esta edición nos dejan todavía más convencidos de que vamos a sacar a Brasil del Mapa del Hambre en el trienio 2023 a 2025”, celebró el Ministro Wellington Dias. “En el dato relativo solo al 2023, redujimos de un 4,2% a un 2,8% en un solo año. De este modo, crece la posibilidad de alcanzar el promedio trienal por debajo del 2,5%, lo que será un nuevo récord mundial”, añadió el titular del MDS.
A modo de conclusión, el ministro Dias señaló: “Seguiremos trabajando, cada vez con más ahínco, para que nadie se quede fuera de la red de protección social, como promueve el presidente Lula, y para que ningún brasileño ni brasileña tenga que seguir sufriendo ese suplicio. Lo cual significará también el triunfo de hacer realidad la promesa de nuestro Presidente, de garantizar las condiciones para que las personas desayunen, almuercen y cenen todos los días”.
Alianza Global: una esperanza de avances
Con el lanzamiento del SOFI 2024, también se actualizaron los datos globales del hambre. Lamentablemente, no se produjeron grandes avances a nivel mundial: se estima que, en 2023, hubo 733 millones de personas en el mundo en situación de hambre, prácticamente la misma cantidad recogida en la edición de 2022, de 735 millones de personas.
Según las proyecciones del informe, si se mantienen las tendencias actuales, 582 millones de personas todavía padecerán desnutrición crónica en 2030.
“Incluso con el fin de la pandemia, el mundo en general no está logrando retomar el camino de la lucha contra el hambre y la pobreza”, afirmó el ministro Wellington Dias.
Según el informe, el hambre sigue creciendo en África y se mantuvo relativamente sin cambios en Asia, pero ha mostrado avances notables en América Latina. África sigue siendo la región con la proporción más alta de la población que padece hambre – 20,4%, en comparación con el 8,1% en Asia, el 6,2% en América Latina y el Caribe, y el 7,3% en Oceanía. Sin embargo, más de la mitad de las personas que padecen hambre en el mundo todavía se encuentran en Asia.
El ministro resaltó la importancia del simbolismo del informe internacional que, por primera vez en la historia, se está lanzando fuera de Roma o Nueva York. “La elección de Brasil para el lanzamiento se debió a un motivo claro: hoy estamos dando el puntapié inicial para constituir una nueva Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza en el mundo, la propuesta lanzada por el presidente Lula, que trabajará para revertir esa trayectoria y cumplir la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 1 y 2, la eliminación de la pobreza extrema y el hambre cero para 2030”, afirmó Dias.
Por otro lado, la prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o severa permaneció prácticamente sin cambios en África, Asia, América del Norte y Europa entre 2022 y 2023, agravándose en Oceanía. A su vez, el informe también registró avances notables para ese indicador en América Latina, en parte debido a los resultados de Brasil.
El ministro resaltó la importancia del simbolismo del informe internacional que, por primera vez en la historia, se está lanzando fuera de Roma o Nueva York. “La elección de Brasil para el lanzamiento se debió a un motivo claro: hoy estamos dando el puntapié inicial para constituir una nueva Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza en el mundo, la propuesta lanzada por el presidente Lula, que trabajará para revertir esa trayectoria y cumplir la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 1 y 2, la eliminación de la pobreza extrema y el hambre cero para 2030”, afirmó Dias.
“Si todo sale bien, queremos poder afirmar en el informe de 2030 que el hambre es un problema del pasado. Y los avances en Brasil muestran que, sí, se puede reducir el hambre de forma rápida cuando hay voluntad política, recursos y conocimiento para implementar las políticas públicas que funcionan. Esa es la propuesta de la Alianza”, completó.